
Tulancingo
Chapulines neomorenistas: ¿con qué brincos querrán llegar a la rama guinda?
“El chapulín político ya aprendió a posar antes de brincar: primero acomoda la cámara, luego busca la rama guinda y, mientras tanto, la Presidencia Municipal de Tulancingo recibe el golpeteo”.
La convocatoria ya salió y puso a sudar a chapulines de temporada: del 8 al 18 de octubre se reciben expedientes, no solo selfies. Pide acreditar origen municipal o dos años de residencia efectiva, y pone bajo valoración la trayectoria, el compromiso y el trabajo territorial por la transformación. La foto sí va en el currículum —por fin un requisito que se cumple con buen ángulo—, pero el acuse solo dice “recibido”, no “aprobado”. ¿Cuántos llegarán con expediente, perfil y trayectoria morenista, y cuántos con álbum de fotos?
En ese coro hay dos voces que coinciden en el blanco. Una es la de Don Justicia; la otra, la de Don Selfie. Cada cual tendrá sus razones, pero la coincidencia merece una pregunta: ¿es crítica circunstancial o parte de una misma coreografía?
Y entonces entra el corrido “Pedro y Pablo”, de los “Grillos del Norte”, digo, los Tigres. Dos hermanos que la canción presenta como inseparables. En la versión local, los “neomorenistas” Don Selfie y su hermano parecen compartir algo más que apellido y malas mañas: también el momento político y el rumbo del reclamo.
En Jaltepec, una protesta por obras llegó a la Presidencia con advertencias de bloquear accesos y frenar la feria. El Ayuntamiento reportó la presencia de actores con intereses políticos durante la reunión. Y cuando las coincidencias familiares aparecen alrededor del golpeteo, el público local no necesita que le expliquen el corrido.
Don Justicia tampoco queda fuera de la lupa. Su trayectoria y las campañas políticas que se le atribuyen en la tierra del camote también dan para una revisión. Quien reparte señalamientos contra la administración debe saber que el expediente propio también puede pasar por ventanilla.
Mientras tanto, las fotos hacen su trabajo: encuadran, sonríen y sugieren. Pero un filtro no acredita militancia, ni la crítica al gobierno convierte automáticamente a nadie en morenista de convicción.
Cuando llegue el momento de distinguir entre militancia y oportunismo, ¿pesarán más las poses, el golpeteo y las coincidencias familiares y musicales, o una trayectoria que pueda sostenerse sin acordeón, guitarra, cámara ni celular?